
HETERÓNIMOS
El tener claro que como seres humanos tenemos miedo, y el encuentro con recuerdos de mi infancia, me dio pie para iniciar el proceso de crear máscaras psicológicas para revestir las sombras que descubrí de mí mismo. El miedo a cantar en público, el miedo a que se burlaran de mi condición económica, el miedo a que juzgaran mi cuerpo, el miedo de las enfermedades terminales, el miedo a perder el amor de mi madre o el miedo a que se enteraran de mi homosexualidad, le dieron forma a estas máscaras.
Los humanos tenemos personalidades muy marcadas, muchas de estas son producto de cómo nos crían, del trato que se nos da, de todo lo que nos rodea y también del mundo interno que hay en nosotros. Sin embargo, el cerebro es una máquina que ha evolucionado siempre buscando otras maneras de protegerse y de ‘ser’. A través de la cognición he creado cuatro personajes para entender cómo puedo detener el miedo. ¿Acaso puedo detenerlo? ¿Qué significaría eso? A estas otras formas de ser las he nombrado heterónimos y tienen el fin de proteger al creador de este texto el ortónimo.
La palabra heterónimo es utilizada por Fernando Pessoa quien tiene 70 o más heterónimos, cada uno con diferentes profesiones, diferentes maneras de ser y parecer, es por ello que lo utiliza en un contexto literario ficticio.
En el aspecto psíquico, es un desdoblamiento de la personalidad que bien se puede comparar con los alter ego, la diferencia radica en que los heterónimos pueden ser creados a conveniencia del autor. Pueden estar modificándose y no tener un límite, apareciendo con distintos nombres, de distintas nacionalidades, con distintas profesiones y con distintos modos de pensamiento. Sin embargo para este proyecto no solo decido que van a compartir un mismo cuerpo, también tendrán conflictos unos con los otros ya que al ser tan diferentes, el convivir sera un problema diario.
El ortónimo por otro lado es lo real, literariamente es la versión original, en este texto es el cuerpo que contiene a cada uno de los heterónimos, pero no es cualquier cuerpo, es el cuerpo que habitan, es el cuerpo que defienden, es el cuerpo que tienen que compartir y es el cuerpo que tiene miedo.
He decidido que cada una de estas personalidades explore el miedo mediante diferentes lenguajes plásticos.
Hernando: él es el inteligente, el que lee, el que siempre busca aprender más, el que discute con su madre acerca de la religión, él me protege de los espacios en donde me veo obligado a parecer más inteligente de lo que soy. Nace del miedo a que me juzguen por no tener ciertos conocimientos. La exploración de él es un texto sobre el miedo, donde hace una investigación biológica, psicológica y social del miedo y concluye que a partir de apócrifos se puede detener el miedo.
Santiago: él es el galán, el que busca la belleza ideal de los comerciales y las revistas, el que no se inhibe de su sexualidad. Nace de los conflictos con mi cuerpo, de no sentirme cómodo en él, aparece en el colegio cuando me quería cambiar el nombre. Santiago estuvo ahí cada vez que tuve miedo de que me juzgaran por mi aspecto físico, por mi condición económica o por mi manera de ser. Con algún gesto, algún peinado, alguna palabra o una buena pinta obtenía la aprobación de los demás. Él roba la idea de Hernando y dibuja las ficciones que detienen los miedos de otras personas.
Lucho: él es el recochero, el descomplicado, el buen hijo, el heterosexual, el que está para la familia. Aparece por el miedo a que lo deje de amar su madre.Él toma como referencia toda la investigación de Hernando sobre la biología y la evolución del miedo, y entrevista a personas dispuestas a compartir sus miedos para luego ilustrarlos y trasladarlos a cuerpos animales. Estas piezas conformarán un libro arte.
Lucha: él es la diva, el que se maquilla, al que no le da pena ponerse unos tacones ni travestirse, él es emocional y logra ser moldeado a semejanza de su madre. Nace por el miedo a cantar en público, él camufla su vergüenza tras el maquillaje y movimientos en escena. Su exploración es por medio de una carta a su mamá contándole que es homosexual. El acto cara a cara es efímero y queda como registro de ello la intimidad de la carta expuesta.
Es así como los heterónimos son la primera propuesta para detener el miedo; el crear mascarás que enfrenten los miedos sin alejarse de la persona real puede crear un contacto directo con estos, para que después de ser entendidos puedan llegar a ser vencidos. El uso de las palabra apócrifo o heterónimo va encaminado por lo mismo, dado que son un replanteamiento de su significado principal, se convierten en ficción al yo designarles otras funciones y vuelven a ser reales si decido convencer al lector y al público que se trata de algo real.


